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En el desarrollo de software, especialmente en startups, es muy común desarrollar lo que se conoce como un producto mínimo viable o minimum viable product (MVP).

Los principales beneficios de desarrollar un producto mínimo viable (MVP) es que se puede obtener feedback de los clientes de manera rápida y barata. De esta manera podemos, en una fase muy temprana, sacar conclusiones acerca de si el producto se adecuaría y sería interesante para los potenciales clientes.

Se trata en definitiva de elaborar un producto básico que reúna una serie de características esenciales (mínimas) para poder ser probado por los potenciales usuarios del mismo.

El proceso de creación de un producto mínimo viable (MVP) es siempre circular  (cíclico) y está basado en la metodología lean StartUp.

Dicho proceso se basa en el desarrollo rápido de un producto básico, para poder analizar cada iteración del mismo. Se cambia y/o actualiza el producto tantas veces como sea necesario hasta que pueda encajar en el mercado y pueda resolver las necesidades reales de los usuarios.

Desarrollando un producto mínimo viable minimizamos los riesgos, descubriendo lo que nuestros usuarios realmente desean antes de entregarles una versión final. Al pedirles su opinión ahorraremos tiempo y dinero, ya que desarrollaremos sólo aquellas características que realmente resuelvan sus necesidades.

Hay diversos ejemplos de productos desarrollados bajo esta metodología de desarrollo de producto mínimo viable. Uno de los más emblemáticos es quizá el de Dropbox.

Para saber más sobre principios de lean startup, recomiendo el libro “The Lean StartUp” de Eric Ries.