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Este truco es tan “rudimentario” como efectivo. Si quieres darle una segunda oportunidad a ese ordenador que tienes olvidado sigue leyendo.

Uno de los problemas más habituales de los ordenadores tanto portátiles como de sobremesa es que los ventiladores se van ensuciando por el propio uso y su rendimento baja bastante, por lo que el ordenador acaba calentándose mucho más de lo debido y seguramente lo silencioso que era cuando lo compraste pasó a la historia. En el caso de un sobremesa es fácil abrirlo y acceder a los ventiladores para limpiarlos pacientemente con un pequeño pincel o similar. La cosa se complica cuando se trata de un portátil ya que el acceso a los ventiladores es bastante más difícil.

Si no te ves con ganas o seguridad para desmontarlo, puedes (ahí va el truco) llevarlo a la gasolinera más cercana y usar las máquinas de aire para las ruedas del coche. Saca la batería del portátil y échale aire sin miedo a las rejillas traseras. Gran parte del polvo acumulado se despegará del ventilador y saldrá por el hueco de la batería. El resto tendrás que aspìrarlo en casa con la aspiradora.

En mi caso el portátil sonaba una barbaridad y ahora todo es fujitsu… silencio :). Además el rendimiento ha mejorado bastante, teniendo en cuenta que se trata de un portátil de hace unos seis años.

Evidentemente no soy servicio técnico y no me hago responsable, pero a mi me ha ido de maravilla esta solución. ¡Espero que a ti también te sea útil este truco!

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