Óscar Manzano Viví mi niñez a través de los 80: el coche fantástico, las cintas de cassette, el Spectrum ZX, las Game&Watch (no, aun no había Game Boy), He-man, la revista BID (si, la de Discoplay), los dos rombos, los lápices de colores Alpino, el Frigo Dedo, los libros Santillana, la Mirinda, los Walkman, los relojes ‘indestructibles’ Casio…

 Con toda esta cantidad de cosas maravillosas estimulando la imaginación, la creatividad flotaba en el ambiente. Es curioso como muchas de las cosas de la lista anterior han vuelto con bastante fuerza ¿verdad?

 E.T.Fue una tarde, jugando bajo la mesa del salón. Entre mis juguetes favoritos estaban E.T. y la plastilina Jovi que guardaba en una caja de zapatos. Dividí la caja en varias partes y empecé a construir primero el cuadro de mandos, luego la silla y al final construí toda la estancia desde la que E.T. pilotaría su nave. Fue entonces cuando vi con absoluta claridad que se trataba de eso, de adaptar el mundo que nos rodea a nuestra medida. El caso es que el “Extraterrestrial Centered Design” me descubrió por analogía el “Human Centered Design”; estábamos en 1983.

 Mis creaciones con plastilina empezaron a hacerse populares. En mi boletín de notas, la Señorita Ángela escribió “es un artista modelando”. Pasé de la plastilina a pintar garabatos sin otro propósito que divertirme. Recuerdo que gané un premio de pintura y me dieron unos libros de El Quijote con fotos de verdad y personajes dibujados. Memoricé cada página de tanto leerlos. Un día desaparecieron, pero hace poco encontré una edición parecida en una feria del libro. Dos euros me costó recuperar ese tesoro.

Skateboard El skateboard fue lo siguiente. Las increíbles ilustraciones de aquellas tablas despertaron mi interés por el diseño gráfico. Sin embargo, después de no pocos golpes y caídas decidí que era importante mantener mis huesos a salvo.

La música ya era parte imprescindible de mi vida por aquel entonces. Convencí a mi abuela y mi madre para que me comprasen una guitarra eléctrica. Mi duda era si comprar una para zurdos o adaptarme yo y ahorrarme muchas complicaciones. Opté por lo segundo. Soy un zurdo “refurbished”. 

Al mismo tiempo que me interesaba más por la música, también estudiaba Diseño Gráfico. Fue entonces cuando tuve mi siguiente y quizá la más importante revelación: “En el mundo digital cabe casi todo lo que me gusta”. Por supuesto, mi proyecto de fin de carrera fusionaba la música y el diseño de interfaz en una aplicación centrada en el mundo de la guitarra. Desde entonces no he dejado de adaptar digitalmente el mundo a nuestra medida.

LiverpoolLa música siempre alimentó mi pasión por la lengua inglesa. Muchas de mis películas favoritas de ciencia ficción fueron filmadas en Reino Unido. Liverpool fue la ciudad elegida para vivir, aprender y trabajar por un tiempo. Me encantó el reto, aunque pasé algunos momentos de desesperación por el dialecto scouse. Superé el reto con esfuerzo, tenacidad y muchas, muchas libras para clases particulares. Me traje de vuelta unas amistades de las que perduran en el tiempo y la distancia.

Para finalizar te propongo una pequeña reflexión. Año 2020. ¿No deberían ya volar nuestros coches? ¿Y ajustarse nuestras zapatillas sin necesidad de un trozo de cuerda? ¿Cuándo dejaremos de inventar y recordar absurdas combinaciones alfanuméricas para ver el correo o comprar algo?

Yo seguiré en mi empeño por adaptar el mundo que nos rodea a nuestra medida. Mejoremos las interfaces del presente y éstas nos llevarán al futuro que imaginemos.