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Aunque quizá lo haga en otro artículo, no voy a retroceder hasta los entrañables tiempos del Spectrum ZX y compañía. Hoy toca hablar de Linux Mint, concretamente de su versión 19.

Para dar contexto, os contaré que actualmente soy usuario de Windows, Mac y Linux. Con Windows hice mis primeros proyectos de Diseño Gráfico. Empezaba a estudiar la Carrera de Diseño Gráfico y para que os hagáis una idea, no sabía cómo abrir el Explorador de Windows y me tuve que apuntar los pasos la primera vez que me hablaron de “crear un acceso directo en el Escritorio”. Eran los tiempos de transición entre Windows 98 a 2000, creo recordar.  Con Windows hice proyectos en 3D Studio Max, Edición de audio (mi profe trabajó con Phil Collins, que aunque no soy fan, queda chulo decirlo ¿no? 😀 ). También hice algo de Edición de vídeo. Mucho Flash y otro tanto de diseño web. Actualmente sigo usando Windows 10 profesionalmente para casi todo lo que no es puramente Diseño UX/UI.

Escritorio de Microsoft Windows 98

Escritorio de Microsoft Windows 98

Con Mac empecé en la versión OS X Lion, allá por 2011. Me enamoré. Se convirtió en mi sistema operativo principal desde entonces. No es perfecto, ninguno lo es. Pero el cuidado por los detalles hace que, en mi opinión, la experiencia de usuario respecto a Windows sea muy superior. Incluso a día de hoy, me parece que Windows se sigue quedando bastante atrás en cuanto a usabilidad. 

Escritorio de Mac OSX Lion

Escritorio de Mac OSX Lion

Y tras todos esos años usando tanto Windows como Mac, tenía curiosidad por usar Linux. Trabajé con compañeros que usaban exclusivamente Ubuntu. Yo era fiel a mi Mac, pero se me pegó lo de poner el Dock en el lateral…

Tengo que dejar claro que yo personalmente no uso Linux Mint para uso profesional, sino doméstico. Sin embargo, como contaba antes, he trabajado en equipos en los que los programadores usaban exclusivamente Linux (Ubuntu). Jamás escuché una queja por quedarse colgado el sistema o que tuviesen algún tipo de carencia grave con ese sistema operativo.

Fue esta ausencia de quejas lo que hizo que finalmente me decidiese a instalar Linux en mi portátil HP (comprado en 2014, un gama media) que tengo conectado permanentemente a mi TV del salón. Opté por tener ambos sistemas (Windows y Linux) instalados y disponibles mediante Dual Boot. Dejé la mitad del espacio para cada sistema (250Gb para cada uno). 

Dual Boot  Windows / Linux

Dual Boot Windows / Linux

Tanto Windows como Linux (Ubuntu por ese entonces) estaban instalados de cero, limpios. Al ser para uso doméstico instalé en ambos solo lo necesario para funcionar como “centro Multimedia”: VLC, Chrome y Firefox, utilidades de compresión de archivos…ese tipo de cosas. 

Probé durante unos meses a arrancar cada día con uno de los dos sistemas operativos y realizar más o menos las mismas tareas. Lo usaba para reproducir películas y música, navegar, correo, ver YouTube, subir y descargar archivos…

Ubuntu

Ubuntu

La diferencia se fue haciendo muy evidente al poco tiempo. Con Windows tenía la sensación de que nunca tardaba lo mismo en arrancar. Unas veces era rápido y otras se quedaba la pantalla en negro una eternidad. Aparte de esto, noté que la fluidez con que funcionaba todo en Linux (Ubuntu) me hacía sentir casi como si mi ordenador fuese nuevo. Entendí entonces lo que la gente comentaba de que instalando un Linux en un ordenador normal o poco potente, le “alargabas la vida”. De hecho, antes de decidirme a instalar Linux pensaba que mi HP de 2014 no daba más de si e iba haciendo falta jubilarlo. 

HP Laptop

HP Laptop

Y es entonces cuando entra en juego la versión de Linux concreta sobre la que trata este artículo: Linux Mint

A pesar de que ya tenía claro que Linux sería mi sistema operativo principal para uso doméstico, la interfaz de Ubuntu no me acababa de convencer. Probé a configurar distintos skins o themes pero vi que sólo cambiaba el aspecto y los problemas de usabilidad seguían ahí. Como Diseñador UX/UI que soy, me fijo mucho en el manejo del sistema, su interfaz, si tiene incongruencias graves, su “diálogo” con el usuario desde un punto de vista HCI (Human Computer Interaction), etc. 

Aunque sé (y es algo que me encanta) que Linux es altamente configurable, pensé que Ubuntu quizá no era el mejor punto de partida si quieres una interfaz más…”madura”. Estuve haciendo research sobre las alternativas a Ubuntu existentes y descubrí Linux Mint. Revisé diversas capturas de pantalla de Linux Mint y las comparé con el resto de sistemas operativos que he mencionado hasta ahora: Windows, macOS y Ubuntu. Me di cuenta de que por lo menos mejoraba bastante respecto a Ubuntu. 

Quité Ubuntu y puse Linux Mint, conservando Windows intacto. El aspecto está lejos de tener la elegancia de macOS. La interfaz que viene por defecto me parece poco unificada, como una mezcla. Sobre todo en los iconos. Además, y esto es algo totalmente subjetivo, no me gusta el verde usado como color de sistema. No estoy solo en esto, conozco otros diseñadores que también les pasa. Imaginaos cuando nos tocan proyectos cuyo color base es el verde… afortunadamente lo estoy superando poco a poco 🙂

Linux Mint

Linux Mint

Volviendo al tema, me di cuenta de la facilidad y potencia en la personalización de interfaz que permite Linux Mint, y de que realmente podía llegar a sentirme al menos igual de cómodo que con Windows y quizá acercarme a la experiencia de Mac.

Me metí en los settings del sistema buscando una personalización a mi gusto y me di cuenta de lo bien organizado y fácil de entender que estaba todo. Cuando en un sistema no te da miedo cambiar settings porque lo ves claro, es que detrás hay un buen trabajo de UX/UI. Desconozco totalmente quienes están detrás del diseño de interfaz de Linux Mint, pero ¡les felicito!

Linux Mint

Linux Mint

Y dejando a un lado los aspectos estéticos y/o de interfaz, tengo que decir que la fluidez con la que funciona Linux Mint es muy buena. Básicamente cualquier tarea “doméstica” que hago desde Mint funciona más fluida que en Windows. Ya casi solo uso Windows en casa cuando hay algún problema con una unidad externa o para alguna tarea que, quizá por costumbre, me sigue dando más confianza realizar desde Windows.

Sin duda alguna, si tienes un ordenador por casa un poco viejo te recomiendo totalmente Linux Mint. Tener Dual Boot puede ser una muy buena solución. Windows alguna vez me ha “boicoteado” el arranque Dual Boot por el tema de UEFI, pero he conseguido solucionarlo con facilidad usando Boot Repair.

Para finalizar, remarcar que no soy para nada un entendido de Linux y lo que buscaba era sobre todo facilidad de uso, evitar problemas técnicos (¿Alguien dijo Windows Update?) y fluidez en el manejo del ordenador. Ah, y que quede claro que ¡nadie de Linux Mint me paga por este artículo! 

Espero que te haya servido de ayuda este artículo, como a mi me sirvieron artículos de este tipo para probar, experimentar y ser un poco más feliz en el día a día.

 

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